Los movimientos corporativos, clave para Telefónica, son el catalizador en el que coinciden los analistas para dar brío a unas compañías sobre las que pesa la limitación del negocio

Las empresas de telecomunicaciones europeas están siendo el patito feo de la Bolsas en los últimos años. La atomización del sector, la fuerte competencia y una legislación muy estricta han mermado la rentabilidad de estos valores, que en 2025 arrojan un balance modesto a nivel de conjunto y muy dispar a nivel de compañías, con evoluciones marcadas en muchos casos por la posibilidad de protagonizar operaciones corporativas. Así, el índice sectorial europeo de las telecomunicaciones acumula en el año una subida del 8%, por debajo del 10% del Stoxx 600 y muy lejos del avance cercano al 50% de la banca, líder indiscutible. Pero en este año también destacan las alzas del 96% de Telecom Italia, seguida por Orange con un 43% y las ganancias superiores al 30% de la sueca Tele2 y de Vodafone. A la cola aparecen las españolas Telefónica y Cellnex, con descensos anuales del 8% y del 17% respectivamente, y Deutsche Telekom, que se ha dejado en el año casi el 5% de su valor.

Un reciente informe de la consultora Oliver Wyman deja claras las deficiencias del sector de telecomunicaciones europeo frente al estadounidense o al chino. “En promedio, un operador europeo da servicio a 5 millones de suscriptores, frente a los 107 millones en EE UU y los 467 millones en China. Esta fragmentación limita la capacidad de inversión en infraestructuras y servicios digitales esenciales”, recoge el estudio. Y añade: “La consolidación, especialmente a través de operaciones transfronterizas, permitirá a las telecos europeas fortalecer su posición competitiva más allá de sus mercados nacionales”. Estos expertos confían en una mayor flexibilización del marco regulatorio que ha tenido constreñido al sector, en la línea que reclaman los informes de Mario Draghi y Enrico Letta para la mejora de la competitividad de la UE.