El ministro de Justicia y el de Interior viajan a Marsella tras el asesinato del hermano de un político y activista antinarco y equiparan la amenaza de estas organizaciones al terrorismo
Marsella, segunda ciudad de Francia, pero indiscutible capital durante...
años del narcotráfico y el crimen organizado, ha vuelto a convertirse en la principal preocupación del país esta semana. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, y el de Justicia, Gérald Darmanin, se han desplazado a la ciudad francesa este jueves, una semana después del asesinato de Mehdi Kessaci, hermano de un joven político y activista contra el narco. Un homicidio intimidatorio que representa un punto de inflexión y muestra el poder acumulado por estas organizaciones, capaces ya de desafiar al Estado. “Lo que ocurrió en Marsella es un crimen destinado a infundir miedo, un crimen que apunta a la República y al Estado. Por eso utilizaremos un dispositivo a partir del 1 de enero similar al que utilizamos contra el terrorismo”, ha anunciado Nuñez.
Francia es consciente de la gravedad de este asunto desde hace mucho. En abril de 2025 se aprobó una nueva ley contra el narcotráfico que entrará en vigor el 1 de enero. Inspirada en las leyes italianas puestas en marcha durante el periodo del juez Giovanni Falcone, la norma prevé la implantación de una fiscalía especial para estos delitos, cárceles de alta seguridad para el aislamiento de este tipo de presos y un significativo endurecimiento de las penas. Nuñez, en una pequeña sala repleta de periodistas de la prefectura de policía de Bouches-du-Rhône, que él mismo dirigió hace años, ha descrito una situación estremecedora.








