Los resultados del fabricante de chips mejoran las perspectivas de los analistas y ayudan a despejar algunas dudas sobre el temor a una burbuja en el sector
Los inversores contienen el aliento ante cualquier pestañeo de Nvidia, el fabricante de microprocesadores convertido en la mayor empresa del mundo gracias al delirio inversor por la inteligencia artificial (IA). La empresa nacida en Santa Clara (California) en 1993 ha presentado este miércoles sus resultados correspondientes al tercer trimestre de su ejercicio fiscal en medio del creciente temor a una burbuja en el negocio de la IA por las desmesuradas inversiones milmillonarias y las conspicuas relaciones circulares entre un puñado de empresas del sector.
La empresa dirigida por el taiwanés estadounidense Jensen Huang ha registrado unas ganancias de 31.910 millones de dólares, el equivalente a unos 27.600 millones de euros, durante el tercer trimestre de su ejercicio fiscal, que comprende el periodo entre agosto y octubre. Esta cifra representa un aumento del 65% respecto al mismo periodo del año pasado.
La mejora es del 59% en la contabilidad que hace la empresa para excluir los gastos por compensación basada en acciones, los costes relacionados con adquisiciones, los resultados por valores de renta variable no cotizados y en Bolsa, los gastos por intereses relacionados con la amortización del descuento de la deuda y el impacto fiscal asociado a estos conceptos.
















