La UCO detalla el ‘modus operandi’ de la colaboración entre la multinacional y la pyme navarra como canal de las presuntas comisiones a la trama de Cerdán
La teoría dice que las grandes compañías se tienen que aliar con empresas más pequeñas y locales para tener más posibilidades en los concursos de obra pública. En el caso de Acciona, la multinacional fundada por la familia Entrecanales, y Servinabar, una pyme navarra creada hace una década y que no ha tenido más de una decena de trabajadores, la teoría se queda corta. Según
-de-obras-tras-los-registros-en-varias-sedes-de-acciona.html" data-link-track-dtm=""> el último informe de la UCO sobre la presunta trama de corrupción del caso Cerdán, la colaboración de ambas compañías llegaba a toda la península: desde un túnel en el norte de Navarra a un puente en Sevilla, pasando por una autovía en Logroño y las obras del tren de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona). De esa colaboración, la UCO solo ha encontrado rastro de un trabajador de Servinabar desplazado a las obras, en el caso de Sevilla: el cuñado de Santos Cerdán, que es albañil.
Acciona, presuntamente, pagaba una mordida a cambio de esas obras, todas licitadas por el Ministerio de Transportes bajo la dirección del socialista José Luis Ábalos, o alguno de sus órganos dependientes (Adif y la Dirección General de Carreteras). Entre la compañía corruptora y la administración corrompida, sin embargo, la pequeña empresa de Antxon Alonso, amigo íntimo de Cerdán, canalizaría las comisiones, en torno al 2% de cada obra, para luego repartirlas entre Ábalos, Cerdán y Koldo, tal y como sugerían los audios encontrados en el registro de la vivienda de este último. El 75% de los ingresos de Servinabar provenían de Acciona, según la UCO. Unos seis millones de euros, según reveló la instrucción judicial en julio.







