Proyectada por el arquitecto Moisés Royo a pocos metros del embalse de Pedrezuela, en Madrid, esta vivienda nominada al Mies van der Rohe difumina la frontera entre interior y exterior
Antes, cuando esto era solo campo, aquí había dos encinas. Una vista asombrosa también, al mirar al norte, a la sierra de Guadarrama y su ...
embalse de Pedrezuela; al sur, una serie de viviendas con pinta de segunda residencia a lo largo de una calle llamada Roble. Pero, sobre todo, había dos encinas. Cuando uno empieza a visualizar una construcción en un lugar concreto, cuando toca decidir con qué y de qué forma relacionarse con el entorno, empieza por estas cosas. Moisés Royo (Barcelona, 44 años) se fijó en ellas cuando empezó a imaginar este proyecto, el número 472, de Muka Arquitectura, la firma que fundó hace 18 años. Decidió dejarlas donde estaban y concebir la obra a su alrededor: lo que siguió es hoy su trabajo quizá más celebrado, la Casa Roble, que acaba de ser nominada al Premio Mies van der Rohe, una vivienda de hormigón a lo largo de tres alturas de ascendente intimidad, en la que el límite entre interior y exterior está difuminado, un triunfo del empleo de materiales e ideas contundentes sometidos a concesiones delicadas; un ejemplo de cómo la arquitectura puede ser, en fin, en sí misma lo que decore un paisaje.






