Es típico de la provincia de Teruel, y su nombre puede venir de los caminos donde de transportaba u horneaba. Cocinarlo en casa es relativamente fácil
El pan de cañada es una de las especialidades más queridas de la panadería aragonesa, sobre todo en la provincia de Teruel. Se hace con la misma masa que el pan, pero bañada en un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. En algunos pueblos se llama también torta de aceite –no confundir con la versión hojaldrada del sur–, y cada panadero tiene su manera particular de marcarla con las manos.
Su nombre no tiene que ver con los pastores; aunque suene tentador imaginarlo, sino probablemente con las antiguas cañadas o caminos donde se transportaban y horneaban estos panes. En los hornos comunales, el marcado servía para reconocer de quién era cada cañada una vez cocida.
Algunos gestos se han mantenido durante generaciones, como una firma hecha con las yemas de los dedos sobre la harina. El pan de cañada tiene algo profundamente mediterráneo: masa plana, corteza dorada, aceite… sin duda comparte espíritu con las cocas o la focaccia.
Dificultad: Amasar no es difícil, pero la primera vez puede parece engorroso






