La actriz y cantante sevillana fue una mujer de encanto arrollador y vida tan azarosa que en cualquier otra geografía ya habría merecido su buen ‘biopic’
Que no nos obnubilen las truculencias ni avatares. Al margen de lo que acaben dictaminando las crónicas de sucesos, con Encarna Polo Oliva se nos acaba de marchar un icono de la cultura popular española de la segunda mitad del siglo XX, una mujer de encanto arrollador y vida tan azarosa que en cualquier otra geografía ya habría merecido su buen biopic de trasfondo más sociológico que meramente folclórico. Sirva como ejemplo esta pincelada de una conversación con este periodista hace 11 veranos, cuando Polo presentaba La partitura de mi vida, la autobiografía que se esmeró en redactar para la Fundación AISGE. “De niña cantaba frente a una casa de putitas para que las mujeres me tirasen dinero desde las ventanas, y con esas monedas pagaba la entrada de mis primeras sesiones para los cines de verano. He sacado dinero siempre…, excepto ahora”.
En las primeras filas de aquella tórrida jornada veraniega la aplaudían Paco Clavel, José Manuel Parada o la añorada Pilar Bardem, reflejo involuntario de una España plural y orgullosa que supo reconocer el legado de la artista hispalense más allá de tópicos, prejuicios y demás mentalidades estereotipadas. “Para mí siempre será esa eterna sonrisa de la copla yeyé”, resume a preguntas de este diario la divulgadora coplera albaceteña Lidia García, responsable del podcast ¡Ay, campaneras! Por supuesto que a doña Encarna siempre la asociaremos con el archiconocido Paco, Paco, Paco, que ya bien entrado el siglo XXI vivió una insólita segunda juventud viral después de que un youtuber la sincronizara con el vídeo de Single ladies, de Beyoncé (reconozcámoslo: el efecto, 16 años después, sigue pareciéndonos impactante). Pero García subraya que su talento y talante merecen un aplauso más genérico. “El ritmo nuevo que imprimió a la copla se conjugaba con una simpatía única y particular, con esa alegría arrolladora a la hora de presentar las canciones. No solo logró que la copla nos pusiera a bailar, sino que el carisma también le ayudó mucho en su faceta televisiva”.






