La megaciudad controlada por Pekín corteja a los investigadores con salarios astronómicos y tecnología punta

Rascacielos de más de 70 plantas llenos de apartamentos diminutos, tiendas de gran lujo, mercados abarrotados y, en las azoteas, los carteles luminosos de los principales bancos del mundo. Es Hong Kong, una de las megaciudades asiáticas donde el capitalismo está más desarrollado. Si un extraterrestre aterrizase aquí, nunca diría que pertenece a un país comunista como China. La antigua colonia británica, que aún conserva cierta autonomía frente a Pekín y sigue siendo uno de sus epicentros financieros y comerciales, avanza hacia un nuevo objetivo: consolidarse también como capital científica del gigante chino....

“Le pedimos a la comunidad internacional que nos apoye”, resume Timothy Tong, ingeniero hongkonés de 73 años y director del Foro de los Premios Shaw, que se acaba de celebrar en la ciudad. La cita ha reunido a 12 ganadores de estos galardones, considerados los nobel de Asia; y a 200 investigadores jóvenes de 20 países, incluida España, con el objetivo de estrechar la colaboración científica internacional. Es un escaparate para la ciencia de Hong Kong, admite Tong, y también la del resto de China.