Los candidatos que medirán sus fuerzas este domingo centran sus propuestas en bajar la inseguridad. La ciudadanía está dispuesta a disminuir sus libertades con tal de controlar la delincuencia

El domingo 16 se celebran las presidenciales en Chile y la campaña 2025, cuya propaganda ha terminado este jueves, ha estado marcada como nunca por un asunto central: la lucha contra el crimen. Los tres candidatos a La Moneda de la derecha batallan por los discursos radicales —la abanderada moderada, Evelyn Matthei, ha prometido “cárcel o cementerio” a los delincuentes—, y la postulante del oficialismo de Gabriel Boric, Jeannette Jara, militante comunista, ha tenido que asumir una agenda que tradicionalmente no pertenece a la izquierda y ofrecer respuestas al principal tema que preocupa a la ciudadanía: la delincuencia, los asaltos y los robos.

La población, asustada, está mayoritariamente de acuerdo con que “se deben suprimir todas las libertades públicas y privadas para controlar la delincuencia”, según muestra la última encuesta del Centro de Estudios Públicos, CEP. En este escenario, no resulta raro que las derechas —la del republicano José Antonio Kast, del libertario Johannes Kaiser y de la propia Matthei— corran como favoritas para quedarse con la Presidencia en 2026-2030: prometen cambio y mano firme. Todos comparten una mirada catastrófica de Chile, ante lo que Jara se resiste: “Chile no se cae a pedazos; es un gran país”, dijo el martes en su cierre de campaña en Santiago, la capital. La noche siguiente, Kaiser, en su propio mitin en el sector del metro Salvador, en la zona oriente de la ciudad, le contestó: “Este país no se está cayendo a pedazos, sino a balazos”.