El ejecutivo, experto en digitalización, considera que la inteligencia artificial destruirá empleos, pero que también abrirá nuevas oportunidades para que los seres humanos mediten sobre asuntos más trascendentes
Paul Hardy (Brighton, 52 años) pasó las dos primeras dos décadas de los dosmiles en busca todo aquello que les facilitara la vida a él y a sus compañeros de trabajo. Quizás fue la pulsión por encontrar siempre la forma más sencilla de hacer las cosas la que lo ha convertido en un referente de la digitalización. ServiceNow, empresa a la que ha dedicado los últimos 10 años, suministra herramientas para crear entornos digitales a gobiernos y grandes compañías, como Microsoft, Veolia o el equipo de Fórmula 1 de Aston Martin.
Aficionado declarado del surf, pasa sus días navegando las dificultades de un mundo de empresas que se obsesionaron con la inteligencia artificial (IA) demasiado rápido. Hardy dice que los clientes alaban esta tecnología sin tener idea de hacia dónde se dirigen, y que en su actual empleo muchas veces hace de salvavidas para evitar que los ejecutivos sigan dinamitando millones sin ton ni son. Recientemente, su compañía se ha vuelto pionera en el desarrollo de agentes de IA aplicada a los negocios, una herramienta que promete transformar el trabajo como lo conocemos. En una entrevista con EL PAÍS, el ejecutivo comenta que, al igual que la electricidad o el motor de combustión interna, la IA sí destruirá empleos. Sin embargo, considera que de esa revolución surgirá una nueva era, con nuevos horizontes que la humanidad aún está por descubrir.






