En Madrid vas por la calle dándole vueltas a un asunto periodístico y de pronto viene hacia ti Iñaki Gabilondo sonriendo, en plan “cuénteme lo que necesite”

El primer día del juicio salí del Tribunal Supremo en mitad de la mañana dándole vueltas a todo aquello, un poco aturdido por el encargo, cuando en la calle Barquillo me encontré a Iñaki Gabilondo. Madrid es una ciudad de locos. Le estás dando vueltas a un asunto periodístico y de repente viene hacia ti Iñaki Gabilondo sonriendo. Como cuando nos sabes qué comprar en el Zara, pero en el Zara de la actualidad política. Claro que sí. A veces pienso que estas cosas las tiene preparadas el Ayuntamiento para los que somos de fuera. Llego a tener hambre y sale de un taxi Alberto Chicote. Le conté a Gabilondo de dónde venía y lo que me preocupaba. Le hablé de la crisis institucional, de la falta de ...

confianza del ciudadano en la justicia, de las grietas visibles en los pilares democráticos, todo estaba mal. Casi le cojo del brazo para no desvanecerme: “Perdona, es por España”. “Hay tres salidas”, dijo. Saqué la libreta azorado, sin creerme la suerte que tengo. “Tierra, mar y aire”, dijo. “Bueno, a ver”, pensé haciendo el mismo aspaviento que Rajoy cuando le soltaron una pregunta en inglés.