El estreno de la ficción de abogadas de Ryan Murphy pone a la crítica de acuerdo, pero quizás estemos en un mundo de titulares demasiado exagerados

El periódico The Guardian solo ha publicado 15 reseñas de cero estrellas a una película o serie de televisión a lo largo de su historia. La serie de Ryan Murphy en Disney+, Todas las de la ley, es la última en haber logrado este infame honor, y así lo destacaba el diario británico con orgullo en una de s...

us publicaciones en Instagram. Pero ¿de verdad merece esta serie protagonizada por Kim Kardashian el apelativo de “peor serie dramática de la historia” que puso The Times o el de “crimen contra la televisión” que escribió The Telegraph? Sí, y no.

Lo primero es dejar claro una cosa: la serie es mala. Ni siquiera es tan mala que se vuelve buena. De eso no hay duda tras ver los primeros tres episodios (de los 10 que conforman esta temporada) de este drama legal (¿o quizás sea comedia?) sobre un bufete femenino de abogadas abierto para ayudar a las mujeres más pudientes con sus costosos divorcios. Tiene diálogos absurdos, actrices con tonos totalmente chocantes, casos legales poco interesantes (en estos episodios no llegan ni a ponerse frente a un juez), motivaciones insulsas y una opulencia de mujeres ricachonas con cero autocrítica que produce vergüenza ajena. El 6% de críticas positivas del agregador Rotten Tomatoes es justo. Pero tampoco es la peor serie de la televisión. Ni siquiera es la peor serie de Ryan Murphy, que hace tiempo que pasó de tener una churrería de proyectos gourmet a ser pura comida rápida.