El exjugador de fútbol americano desvela que la empresa de biotecnología de la que además es inversor ha hecho posible la clonación de su mascota ‘Lua’, de la que se creó a ‘Junie’. Antes que él, otras ‘celebrities’ se resistieron a decir adiós a sus animales

A estas alturas pocos se atreven a cuestionar el amor de una persona por sus mascotas. El vínculo entre los animales y sus tutores humanos es tan fuerte que, desde hace años, la clonación de los primeros es una práctica relativamente habitual, al menos entre quienes pueden acceder a ella. El último famoso (y poderoso) que ha recurrido a esta carta de la ciencia es el exjugador de fútbol americano Tom Brady (California, 48 años), quien, en un comunicado compartido este martes 4 de noviembre por la revista People, ha desvelado que su perra Junie es un clon de su fallecida mascota Lua. Brady se une así al club de celebrities que han querido extender de alguna forma la vida de aquellos animales que formaron parte de la familia, encabezado por la cantante Barbra Streisand, la diseñadora Diane von Fürstenberg, la empresaria Paris Hilton o el presidente argentino Javier Milei.

Lua era la perra que el deportista adoptó junto a su exesposa, la modelo Gisele Bündchen —de quien se divorció en 2022—, y sus hijos y de la que cuidó hasta su muerte, en diciembre de 2023. Tras esto, una perra muy parecida, una pitbull mestiza llamada Junie, pasó a formar parte de la familia. Ahora Brady ha revelado que el can no es solo parecido a su primera mascota, sino totalmente idéntico: es un clon realizado por la empresa de biotecnología Colossal Biosciences, de la que él es inversor y que es conocida, no solo por sus técnicas de clonación, sino por anunciar el pasado mes de abril la controvertida “desextinción” del lobo gigante.