La temporada de calefacciones comienza con las reservas al 82%, la cifra más baja desde el inicio de la crisis energética y 10 puntos por debajo del objetivo de Bruselas

Primero, los datos. La Unión Europea llega al invierno con las reservas de gas ligeramente por encima del 82%. La cifra puede no sonar mal, pero es la más baja desde el inicio de la crisis energética y la segunda menor en una década. Está, en fin, 10 puntos por debajo de la media histórica, una serie que empieza en 2011, y también 10 puntos por debajo del o...

bjetivo inicialmente fijado por la Comisión Europea para estas alturas del año. Aunque la incertidumbre de los modelos de predicción siempre es grande, algunos meteorólogos ven indicios de un invierno algo más frío en el hemisferio norte que los tres anteriores, particularmente cálidos. Y mercurios bajos siempre son sinónimo de mayor consumo.

Con la temporada de alta demanda de gas lanzada ―las calefacciones ya están encendidas en buena parte del continente―, este cóctel de factores invita a la cautela pero no a la alarma. Lo peor de la zozobra continental sobre el suministro quedó atrás hace tiempo y, tras la drástica reducción de las llegadas de gas ruso por tubo, los Veintisiete han reconstruido su matriz importadora en tiempo récord. Han levantado terminales de licuefacción, indispensables para traer combustible por barco desde cualquier rincón del mundo, y han destruido mucha demanda, sobre todo industrial: una mala noticia económica, pero que ha mejorado la seguridad de suministro.