El tribunal toma la iniciativa después de que la defensa haya presentado informes médicos para que se decida si el expresidente debe someterse a la larga vista oral
La Audiencia Nacional ha ordenado que se efectúe un reconocimiento médico a Jordi Pujol, expresidente de la Generalitat de Cataluña, que se debe sentar en el banquillo de los acusados a partir del próximo 24 de noviembre para afrontar el juicio que tiene pendiente por corrupción. Según explican fuentes jurídicas, el tribunal ha tomado esta iniciativa después de que la defensa del exdirigente político, de 95 años, haya presentado tres informes médicos que describen su estado de salud (
a/2025-10-27/salvador-illa-pide-que-la-justicia-considere-si-debe-juzgar-a-pujol-con-95-anos-y-problemas-de-salud.html" data-link-track-dtm="">incluidas sus capacidades cognitivas) para que los magistrados decidan si lo ven apto para afrontar la larga vista oral.
El expresident se ha negado a que su abogado solicitase su expulsión del proceso por “demencia sobrevenida” —fue la circunstancia alegada con éxito por su esposa Marta Ferrosula para evitar ser juzgada, aunque falleció finalmente en julio de 2024— y ha transmitido que quiere prestar declaración en la vista. Por ello, su defensa ha explorado esta nueva vía: presentar informes que se limitan a “describir” su estado físico e intelectual y que inciden en el posible deterioro cognitivo que padece; con el objetivo de que la Audiencia Nacional tome motu proprio la decisión que considere más oportuna. Por ejemplo, una opción que baraja el entorno del exlíder de Convergència es que se le exima de viajar hasta Madrid para el juicio y que pueda seguirlo (e incluso declarar como acusado) por videoconferencia.






