Fue un mal estudiante y un principiante inseguro, pero ha convertido todo eso en un estilo personal que le ha dado premios, críticas entusiastas y, ahora, uno de los mejores papeles de su vida en ‘Yakarta’

Para Javier Cámara (Albelda de Iregua, La Rioja, 58 años), el fracaso es la mejor escuela. Lo dice sin un énfasis especial, como quien constata un hecho: “Yo he fracasado mucho en la vida. Incluso algunos de mis éxitos profesionales los he vivido como fracasos, porque me han llegado en un mal momento personal y han contribuido a angustiarme y desequilibrarme. Aún hoy, mis sueños más recurrentes tienen que ver con el fracaso. Sueño que estoy a punto de rodar la escena de mi vida y me quedo en blanco. O que acudo de nuevo a recoger un premio que ya he ganado y esta vez, incomprensiblemente, se lo dan a otro, y yo me quedo ahí, con la sonrisa torcida”.

La tarde de otoño en que nos reunimos con él en Barcelona, en el piso del fotógrafo de este reportaje, Daniel Riera, Cámara se muestra cordial y relajado, pero de un humor melancólico. Será porque ha venido a hablarnos de Yakarta (Movistar +), la última creación de ese tándem que forma con el guionista guipuzcoano Diego San José (Vota Juan), y se trata de una turbia comedia sobre el fracaso que exuda melancolía por todos sus poros: “Es la historia de Joserra, un perdedor crónico. Un tipo que ha fracasado tanto en la vida que ya ni siquiera concibe el éxito, solo aspira a fracasar un poco menos y a vengarse de los que le arrebataron lo poco que tenía”.