Los abogados del intérprete insisten en los juzgados para que la actriz revele los mensajes privados de la transacción, y demostrar así su teoría de que incumplió las condiciones con las que compraron la finca en Francia cuando eran pareja

Solo hay algo que se interpone en la ruptura definitiva entre Brad Pitt (Oklahoma, 61 años) y Angelina Jolie (Los Ángeles, 50 años). Son los viñedos del Château Miraval, la finca en la Provenza francesa que la entonces pareja adquirió en 2008 (con un castillo incluido) y en la que se casó en 2014. Su polémica venta sigue coleando incluso tras haber finalizado su largo proceso de divorcio en diciembre de 2024, tras ocho años de batalla judicial. En plena crisis y con el matrimonio ya roto —se separaron en 2016—, la actriz vendió su parte de los viñedos en 2021, provocando el enfado del actor que, desde una demanda del año 2022, le reprocha haber incumplido los términos iniciales de compra, básicamente, no vender sin el permiso del otro.

Este capítulo sin resolver volvió a abrirse el pasado julio cuando Brad Pitt acusó al comprador de Jolie, el empresario Alexey Oliynik, del Grupo Stoli, de haber tenido información privilegiada para la adquisición, es decir, directamente de su exesposa. Y para demostrar ese supuesto, ahora el intérprete de Seven le reclama en los juzgados a la actriz las comunicaciones privadas de esta venta, que él considera ilícita. Ante la presión del actor, la protagonista de Maléfica se ha acogido al privilegio de confidencialidad entre abogado y cliente para no atender la demanda.