Una tasa de participación del 50% y la exclusión de los dos principales líderes opositores marcaron unos comicios sin sobresaltos

El presidente de Costa de Marfil, Alassane Ouattara, ha pasado el rodillo en las elecciones celebradas el pasado sábado y, 48 horas después, ha sido proclamado vencedor con un 89,77% de los votos, según los resultados provisionales facilitados por la Comisión Electoral Independiente. El prestigio ganado por sus logros económicos y la

tps://elpais.com/internacional/2021-11-08/costa-de-marfil-deja-atras-la-guerra-y-emerge-como-potencia-regional.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2021-11-08/costa-de-marfil-deja-atras-la-guerra-y-emerge-como-potencia-regional.html" data-link-track-dtm="">estabilización del país tras la guerra, unido a la exclusión de la carrera electoral de los dos únicos rivales que podían hacerle frente, Laurent Gbagbo y Tidjane Thiam, han permitido a Ouattara, de 83 años y en el poder desde 2011, ser reelegido sin sobresaltos. La baja tasa de participación (50%), revela, según la oposición, que para muchos marfileños se trataba de unas elecciones sin sorpresa posible.

Gbagbo y Thiam, que habían llamado a un boicot de las elecciones, apenas lograron movilizar a sus seguidores. Pese a que durante la campaña se registraron 10 muertos y más de 700 detenidos en varias protestas, la jornada electoral se desarrolló con relativa normalidad y con incidentes en tan solo un 2% de los colegios electorales. Ambos han exigido, mediante un comunicado, “unas nuevas elecciones creíbles, transparentes, inclusivas y estrictamente conformes a la Constitución” y han denunciado lo que denominan “un golpe de Estado civil”. Por su parte, el candidato que ha quedado en segundo lugar, Jean-Louis Billon, se ha apresurado a felicitar a Ouattara aunque ha puesto el acento en las irregularidades y en la baja tasa de participación.