El vicepresidente y el secretario de Estado de EE UU se desmarcan de la extensión de soberanía al territorio palestino

Los principales rostros de la Administración de Donald Trump, que estos días dividen por turnos su presencia en Israel para salvaguardar la tregua que impulsa en Gaza, han advertido este jueves de que una eventual anexión israelí del territorio palestino de Cisjordania (aprobada en la víspera de manera preliminar por el Parlamento) pondría en peligro el alto el fuego. Marco Rubio, secretario de Estado de EE UU, la ha descrito como una “amenaza” para el acuerdo. Y el vicepresidente, J. D. Vance, ha puesto fin a tres días de visita “ofendido” por la coincidencia de la votación ―que ha calificado de “muy estúpida”— y dejando claro que “la política de Trump es que Cisjordania no va a ser anexionada”. La oposición la forzó (en realidad, no necesitaría pasar por la Kneset) contra la voluntad del Ejecutivo de Benjamín Netanyahu para sacarle los colores durante el carrusel de visitas diplomáticas de su gran aliado. De hecho, en una entrevista con la revista Time efectuada antes de la votación y difundida este jueves, Trump deja claro que la anexión “no sucederá” y que, si Israel osa aprobarla, perderá “todo el apoyo” de EE UU.