El pacto de las autonomías del PP para negar al Ministerio de Sanidad sus datos de cribados del cáncer es un desdén hacia la ciudadanía

Resulta lamentable tener que recordar que determinadas cuestiones —entre las que la salud de los ciudadanos ocupa un lugar preeminente— no pueden estar sujetas a la lucha partidista, por muy honda que sea la polarización política y muy ferviente que resulte el afán de un partido por llegar al Gobierno. O por mantenerse en él. Más aún si hablamos de una enfermedad como el cáncer, en la que la evaluación precoz supone un factor clave. Cuando hace tres semanas estalló el escándalo de l...

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os cribados de cáncer de mama en Andalucía, el Ministerio de Sanidad se dirigió a todas las comunidades autónomas para que le remitiesen sus datos de los programas de cribado de los cánceres de mama, cérvix y colorrectal, los tres principales que se realizan en España. Resulta indignante que el PP haya consensuado con sus autonomías negarse a enviarlos.

La petición ministerial está cargada de lógica para dimensionar la situación de estos programas en toda España tras conocer el fallo de la sanidad andaluza, que ha sumido en la angustia a miles de mujeres no solo en esa comunidad. Pero mientras Andalucía defiende convocar el Consejo Interterritorial de Salud —donde se sientan el Gobierno central y los Ejecutivos regionales— para analizar el estado de la cuestión en todos los territorios, otras autonomías populares han armado con su dirección nacional una conjura de silencio. Los programas de cribado salvan vidas porque permiten la detección temprana de un tumor, pero de nada sirven si las afectadas no lo saben.