Fichamos cuatro ladrones de conexión eléctrica para comparar su diseño, su practicidad y la seguridad que ofrecen para un uso doméstico

Las regletas de enchufes se han convertido en un accesorio imprescindible en casa y en la oficina. No solo permiten ampliar el número de dispositivos conectados, sino que también añaden seguridad y protección frente a sobrecargas. En EL PAÍS Escaparate hemos probado cuatro modelos distintos para valorar su diseño, practicidad y nivel de seguridad, con el objetivo de encontrar cuál es el más recomendable para el uso diario.

Si bien la mayoría de las regletas de enchufe cumplen con su función básica, los diferentes modelos van sumando características que las hacen más capaces y seguras. Esto va desde el número de tomas disponibles hasta la protección infantil o contra sobretensiones. Para esta comparativa, hemos seleccionado los siguientes cuatro modelos, con dichos elementos distintos entre sí: Belkin, Hama, Tessan y Brennenstuhl.

Para valorar cada regleta, hemos conectado varios dispositivos de alta demanda de manera simultánea con el fin de comprobar tanto la estabilidad del voltaje como el comportamiento del interruptor. En el modelo con USB, también hemos cargado móviles y tabletas para medir la velocidad y la constancia de la carga. Luego, hemos repetido ciclos de encendido y apagado bajo carga para verificar la resistencia de los materiales y, tras 30 minutos de uso continuo, hemos comprobado la temperatura alcanzada en la superficie.