Eugenia Silva, Andrés Velencoso, Blanca Padilla y Duncan Yair representan a cuatro generaciones de modelos que han vivido los 50 años del fenómeno Armani desde diferentes perspectivas, pero una misma admiración

La huella de un gran diseñador son sus colecciones, su archivo, sus siluetas o sus iconos. Pero también los gestos que, en ocasiones, recuerdan quienes lo trataron de cerca. La modelo Eugenia Silva (Madrid, 49 años), que conoció a

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e-el-disenador-giorgio-armani-a-los-91-anos.html" data-link-track-dtm="">Giorgio Armani cuando ella tenía 18 años y ha seguido colaborando con él de forma ininterrumpida, se acuerda del italiano cada vez que tiene que vestirse para un evento. “Yo siempre le pedía que me dejase llevar un vestido rojo, pero él se negaba. Solo me puse un vestido rojo diseñado por él en una ocasión, y era un descarte de una colección de alta costura que además no le gustaba. Con los años, empezó a utilizar ese color, pero para mí no lo veía. En aquel entonces, cuando yo le insistía, me decía que tenía que elegir las prendas pensando en el futuro, que había que vestir cosas que siguieran gustándome al cabo de 20 años. Ahora, cada vez que me visto, me acuerdo de él y de sus palabras. Tenía razón, claro”.