El grupo logró en 2022 una condena firme por publicidad engañosa a las clínicas de aborto gracias al mismo concepto sin aval jurídico que ahora defiende Vox

La evidencia científica es clara sobre la inexistencia del síndrome posaborto. Es un concepto no reconocido médicamente, arrinconado en el terreno académico. Lo ha admitido el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, del PP, que ha dado marcha atrás a una medida impulsada por Vox y aprobada por el pleno para informar a las mujeres sobre el mismo porque

conocida.html" data-link-track-dtm="">“no es una categoría científica reconocida”. Incluso Pablo Mariñoso, el coordinador de la web Quiero ser Madre, que se presenta como “la mayor plataforma web del movimiento provida” en España, ha afirmado que “no es un síndrome reconocido”. Y, pese a todo ello, puede servir para ganar un proceso judicial.

El caso que lo ilustra lo impulsó la Asociación Española de Abogados Cristianos, conocida por sus continuas denuncias por ofensa a los sentimientos religiosos. Esta vez, su iniciativa no fue penal, sino civil: la presentación de una demanda contra la Asociación de Clínicas Autorizadas para la Interrupción Voluntario del Embarazo (ACAI) por el contenido de su web, que propició la apertura de un procedimiento al que también se sumó como demandante una ciudadana particular.