Los usuarios domésticos europeos disponen de un año más para decidir si migran a la versión 11 del sistema de Microsoft
El soporte de Microsoft a Windows 10 finaliza este martes para empresas y usuarios domésticos de fuera de la UE, porque los europeos han arrancado un año de prórroga a la multinacional. La compañía justifica el cambio forzado a la versión 11 en razones de seguridad y en la incompatibilidad del sistema con las nuevas aplicaciones, especialmente de inteligencia artificial. Pero los consumidores lo consideran un caso de obsolescencia programada (estrategia de limitación de la vida útil de un producto para forzar su renovación) con un gran impacto ambiental...
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, por el aumento de basura tecnológica, un coste elevado para el usuario (unos 800 euros para cambiar de ordenador) y la desprotección de aquellos que no puedan migrar. Esta es una guía del apagón que comienza ya:
A quién afecta. A partir de este martes, a empresas (el 46% de ellas lo mantenía hasta el pasado agosto) y a usuarios de fuera de la UE. Para ellos, Microsoft ha interrumpido las actualizaciones gratuitas que permiten el correcto funcionamiento del sistema. Según la organización de consumidores OCU el 22% de los usuarios europeos utilizan Windows 10 y sus dispositivos no cumplen los requisitos para actualizar la versión. Algunas entidades elevan este porcentaje al 42%. Si es europeo, mantener el equipo un año más con el sistema operativo con el que lo compró solo implica mantener la cuenta de Microsoft vinculada a Windows hasta el próximo 13 de octubre.









