Concha Tejerina |

València (EFE).- La necesidad de que haya un «trabajo conjunto» de todas las instituciones implicadas en la gestión de riesgos para contar con un sistema de avisos fiable y saber comunicar a la población «qué va a hacer el tiempo, más que qué tiempo va a hacer», son para el delegado de Aemet en la Comunitat Valenciana, Jorge Tamayo, algunas de las lecciones aprendidas tras la dana del 29 de octubre de 2024.

Así lo asegura en una entrevista con EFE, en la que señala que en las más de cuatro décadas dedicándose a la meteorología ha vivido episodios «adversos» como la riada en La Safor en 1987, la rotura del puente de Beniarbeig (Alicante) en 2009 o la dana que azotó la Vega Baja en 2019, aunque ninguno de ellos «con las consecuencias» de la dana de hace casi un año, en la que murieron 229 personas.

Sobre esta última catástrofe, asevera que desde la Agencia Estatal de Meteorología hicieron la «mejor predicción posible que se podía en función de las herramientas y la información» que tenían a su disposición, y señala que aunque no les extraña que puedan producirse situaciones de tanta precipitación, porque se está viendo que cada vez son más, lo que «no parecía probable que pudiera ocurrir es el efecto tan brutal que ha habido».