Proviene de la dieta ayurvédica y fue el desayuno de moda en Reino Unido en la época victoriana. La versión original lleva abadejo ahumado, pero puedes hacerlo con otros pescados

El kedgeree es un plato procedente de la India colonial que fue plenamente adoptado en la metrópoli, léase el Reino Unido. La versión más clásica del kedgeree –que se pronuncia así– lleva abadejo ahumado desmenuzado; el muy inglés smoked haddock, arroz hervido, huevo duro y cebolla, y se sazona profusamente con curry en polvo y perejil fresco.

Dicen que el origen del kedgeree está en el khichdi, un plato procedente a su vez de la dieta ayurvédica, de lentejas con cebolla frita, jengibre y otras especias. Como ocurrió con los curris en polvo, los británicos que volvían a casa desde la India trajeron este plato, que se acabó convirtiendo en un clásico tras omitir las lentejas. Aunque se reseña ya en un recetario del 1790, se puso especialmente de moda como desayuno en la época victoriana. Sí, habéis leído bien, como desayuno, aunque los desayunos salados ya no deberían sorprendernos (por esa zona les gustan bastante, y en versión bien contundente).

Como el abadejo ahumado no es un ingrediente que encontremos por esta tierra con facilidad, sugiero emplear salmón fresco previamente dorado en la sartén, salmón ahumado comprado –en esta cata a ciegas el chef Rafa Zafra escogió su favorito entre los habituales del super–, nuestro salmón ahumado en caliente o; por qué no, un buen bacalao desalado, que es pariente del abadejo. La caballa ahumada también es un buen sustituto. El kedgeree es asimismo un fantástico receptáculo de sobras de pescado. Si tienes ánimos, hazte tu propia mezcla para curry, que estará seguro bastante más rica que el polvo amarillo fósil que compraste en el confinamiento cuando te dio por la cocina exótica (y ya debe ser uno más de la familia). Te damos una receta.