La incidencia de la infección en bebés, que se contagian a través de la placenta y sufren graves secuelas, se ha triplicado desde 2016
El aumento de las infecciones de transmisión sexual (ITS), un problema de salud pública sobre el que alertan desde hace años organismos internacionales y autoridades sanitarias, también golpea con fuerza a los recién nacidos. Este es el aviso lanzado por investigadores del
tm="">Centro Nacional de Epidemiología (CNE), que han observado que desde 2016 se ha triplicado en España la incidencia de la sífilis congénita.
Este grave cuadro clínico tiene su origen en la transmisión de la bacteria causante de la enfermedad, la Treponema pallidum, de la madre al bebé a través de la placenta durante el embarazo y puede provocar graves secuelas en el recién nacido —problemas neurológicos, pérdida de visión, sordera, malformaciones, hepatitis crónica...— e incluso la muerte. Un total de 38 neonatos, de los que dos han fallecido, han sufrido la infección en España entre 2016 y 2024, con una marcada tendencia al alza que ha ido paralela al incremento de los contagios de sífilis y otras ITS en toda Europa.
Los 10 casos registrados en España el año pasado han disparado la incidencia de la sífilis congénita hasta 2,72 casos por cada 100.000 niños nacidos vivos, la más elevada registrada en todo el siglo XXI, según los datos del CNE (adscrito al Instituto de Salud Carlos III). Los casos hace una década oscilaban entre uno y cuatro al año.






