El equipo de Pedro Martínez gana su tercer partido en una semana ante un rival con mucho por mejorar (93-81)

La temporada no ha hecho más que empezar y el Valencia Basket ya juega de carrerilla. Al equipo, bien adoctrinado desde el primer día por el sabio Pedro Martínez, se le ve cara de felicidad en el flamante Roig Arena, casi un juguete nuevo para todo el mundo. Cuando suena la bocina, el público sigue tirando fotos, y los jugadores vuelven a lo suyo. Defender, correr y tirar. Los tres mandamientos de Pedro Martínez, su baloncesto de autor, en la nueva catedral. Allá donde no hace mucho, cuando el confinamiento y las mascarillas, los valencianos aún recuerdan que se hizo un enorme agujero en el suelo para empezar a construir, justo en ese momento, cuando todo se había parado, el mejor pabellón de Europa.

Una decisión audaz que hoy festejan 14.800 espectadores felices con el triunfo (93-81). El Barcelona llegó a esta nueva estación de la Liga ACB con su nuevo repertorio. Con grandes jugadores, aunque, en realidad, siempre los ha tenido. Joan Peñarroya intenta que, además, posean carácter y que manden en el parqué, pero cuando se da cuenta el cuarto se le va de las manos (21-10 y 27-15).