Sánchez rompe con la ceguera de los partidos clásicos de toda Europa: la ultraderecha no crece por la migración, sino porque conservadores y socialdemócratas adoptan su discurso
Financial Times publicó hace días una nueva investigación según la cual el sistema político establecido fue el que abrió la puerta a la derecha populista. No fue la inmigración la que hizo crecer a la extrema derecha. Solo despegó cuando los conservadores primero y los socialdemócratas después empezaron a asumir ese discurso, un discurso relacionado con la identidad y con lo que ella lleva siempre oculto, el nacionalismo....
Por eso tiene tanto interés la posición de Pedro Sánchez, el único presidente del Gobierno (o primer ministro) europeo que ha decidido dar la batalla en el campo contrario y presentar la socialdemocracia como un partido que responde a su historia y que no abre la puerta a la extrema derecha, sino que intenta recuperar un mensaje clásico de izquierda. Un mensaje contra la desigualdad y en defensa de la inmigración, como uno de los elementos que ayudan al crecimiento económico.
Obviamente, Sánchez recupera este papel sabiendo que puede ser la mejor vía para arrinconar a la derecha conservadora con la extrema derecha y para abrirse, por primera vez en bastante tiempo, una posibilidad real de mejora electoral. Sea por lo que sea, Sánchez se desmarca del mensaje de prácticamente todos sus colegas socialdemócratas europeos y ensaya una política diferente, apoyado en un crecimiento económico superior al de esos colegas. Como reclaman muchas asociaciones, el segundo paso debería ser la regularización de los 500.000 inmigrantes irregulares o, mejor dicho, la regularización de los 500.000 puestos de trabajo irregulares que ocupan esos inmigrantes.






