Edurne Morillo |

Sídney (Australia) (EFE).- Taylor Swift regresa menos de un año después de poner fin a su monumental Eras Tour con ‘The Life of a Showgirl’, su duodécimo álbum de estudio, que convierte su vida en un espectáculo de glamour y drama, celebrando la teatralidad y la energía del pop en su máxima expresión.

Diez meses después de bajar el telón de su multimillonaria gira mundial, Taylor ofrece a sus seguidores justo lo que esperaban: una mirada entre bastidores a sus casi dos décadas sobre los escenarios, marcadas por la devoción de sus seguidores, pero también por críticas feroces y los intentos de cancelación que ha sorteado.

Tras meses de silencio, ‘Blondie’ anunció el álbum en el pódcast de su pareja, Travis Kelce, desatando una tormenta de teorías y una anticipación comparable a la vivida antes de cada concierto del tour.

Con los seguidores conteniendo la respiración, arranca ‘The Fate of Ophelia’, la primera de las doce canciones de un disco de 41 minutos, que muestra la maestría de Taylor para combinar un brillante y contagioso pop con una narrativa poderosa.