Un documental recupera a la primera directora de películas en su país, productora, emprendedora y precursora del neorrealismo de la que apenas permanecen recuerdos y solo 163 minutos de metrajes
Solo quedan unas tres horas. Incluso menos, en realidad: 163 minutos. Elvira Notari entregó una vida entera al cine. Filmó unos 60 largometrajes, centenares de cortos y documentales. Fue directora, pero también productora, distribuidora, guionista, profesora de interpretación. Y, a la vez, ama de casa, como le exigía la sociedad de principios del siglo XX. La misma que le impidió en varias ocasiones firmar contratos o colocar su nombre como responsable de un proyecto. Intolerable para una mujer, mucho mejor que solo apareciera Nicola, su marido.
viranotari.it/" target="_self" rel="" title="https://www.elviranotari.it/" data-link-track-dtm="">Ella, mientras, acumulaba rodajes e hitos invisibles. Primera cineasta de la historia italiana, una de las pioneras del mundo entero. Precursora del neorrealismo. Adelantada, más bien, a casi todo: sus filmes abanderaban hace más de un siglo la liberación femenina y denunciaban pobreza, desigualdad y violencia machista. Quizás justo por tantos méritos, de tamaña figura apenas sobrevivieron dos horas y media de metraje. Y una única foto, al lado de su amado Nicola.






