El Gobierno de Mark Carney presenta un plan para reducir los problemas financieros de Canada Post. En respuesta, el sindicato de carteros se declara en huelga general
El Gobierno de Mark Carney prepara un plan de reformas para tratar de reconducir las finanzas de Canada Post, el servicio público de correos. La compañía arrastra desde 2018 pérdidas que superan los 5.000 millones de dólares canadienses (unos 3.600 millones de dólares estadounidenses). Una de las medidas es dar por terminada la entrega a domicilio. “Existen límites en nuestra capacidad para salvar a Canada Post año con año”, señaló Joël Lightbound, ministro de Transformación Gubernamental y Contratación Pública, agregando que la compañía “debe mostrar un camino claro hacia la viabilidad financiera”.
Además de la suspensión definitiva del servicio a domicilio, Lightbound informó de que Canada Post priorizará el envío por vía terrestre para el correo no urgente, procederá al cierre de centenares de oficinas en zonas rurales y tendrá un ritmo más lento en sus operaciones. Al mismo tiempo, para adaptarse a esta nueva estrategia, habrá un aumento del número de buzones comunitarios. Dicha expansión había sido frenada por el Gobierno de Justin Trudeau en 2015.






