Cristóbal L. está acusado de una decena de agresiones sexuales a amigos de sus hijos y cumple prisión por la violación de otro menor

El juicio contra Cristóbal L. por agredir sexualmente a diez menores, de entre 3 y 13 años, amigos de sus hijos, debía haberse celebrado hace casi un año, pero una baja médica de su abogada lo aplazó hasta este miércoles, cuando se habrán cumplido entre cinco y siete años de los hechos que se le imputan, ocurridos entre 2018 y 2020. El Toba, como es conocido popularmente este pederasta que se encuentra en prisión por una violación anterior a otro menor, era el propietario de una frutería en la localidad madrileña de Valdeavero (1.800 habitantes), donde presumiblemente agredía a los niños.

“Se aprovechaba de la amistad de uno de sus hijos con esos chicos a quienes solía saludarles tocándoles los genitales por encima de la ropa. Luego, cuando iban a la frutería o a su casa con sus hijos, lo hacía por debajo de la ropa”, defiende la Fiscalía, que pide para él 98 años de cárcel. No consta que sus hijos tuvieran conocimiento del comportamiento de su padre. Los niños solían jugar al fútbol en la misma plaza del pueblo, donde estaba emplazada la frutería, adonde solían acudir los niños a buscar a sus amigos.