El aeródromo de la capital belga y el de Berlín aún sufren las consecuencias, con anulaciones y demoras
El ciberataque que provocó graves trastornos en los aeropuertos de Bruselas, Berlín y Heathrow (Londres) sigue teniendo consecuencias en el tráfico aéreo europeo. El aeródromo de la capital belga ha pedido este lunes a las aerolíneas que cancelen la mitad de los vuelos de salida que tienen programados, dado que Collins Aerospace, proveedor de servicios de facturación y embarque, aún sufre las consecuencias y debe hacer tareas manualmente.
La petición del aeropuerto de Bruselas a las aerolíneas es una muestra de cautela clara: los propios gestores de la infraestructura aseguraban este domingo que el 85% de todas las salidas aéreas previstas se habían podido realizar. Para este lunes, la situación es parecida: se han cancelado 40 despegues de 277 previstos. También 23 aterrizajes. Desde el sábado, el aeropuerto más afectado ha sido el Zaventem, en la capital belga.
En Berlín todavía “hay considerables limitaciones y retrasos porque hay muchos viajeros”, explicaban fuentes del aeropuerto Willy Brandt, nombre oficial de la infraestructura, a la agencia Efe. En algunos casos, la demora es de “más de una hora”, si bien varía según el vuelo. Como en el caso de Bruselas, “la situación informática no ha cambiado y los trabajadores de las aerolíneas hacen la facturación manualmente”, alargando todo el proceso.












