El logo del festival Intervision con las torres del Kremlin al fondo. EFE/EPA/Maxim Shipenkov

Moscú (EFE).- Rusia, que fue expulsada de Eurovisión por la guerra, celebra hoy la primera edición desde la Guerra Fría del festival internacional de la canción de Intervisión, una alternativa al certamen europeo que intenta promover los valores tradicionales que profesa el Kremlin, donde la ambigüedad sexual no tiene cabida.

«Estos valores tradicionales están pasando a un segundo plano en la agenda internacional. Ya es hora de que vuelvan», dijo el presidente ruso, Vladímir Putin, durante su reciente viaje a China, uno de los 23 participantes en el concurso.

Putin y la Iglesia Ortodoxa defienden firmemente la moral tradicional, llaman a las mujeres a tener más de tres hijos, condenan la homosexualidad y prohíben las adopciones de niños por parejas del mismo sexo.

Intervisión, cuya última edición tuvo lugar en 1980, es un proyecto cultural y político controlado estrechamente por el Kremlin que se enmarca en el empeño del Kremlin en buscar un sucedáneo a todo lo que propone Occidente.