La familia real británica despide este martes a Catalina de Kent. La mujer del duque Eduardo falleció el pasado 5 de septiembre a los 92 años tras una larga enfermedad. Tal y como informó entonces el palacio de Buckingham, murió “pacíficamente” y rodeada de su familia en el palacio de Kensington. Casi dos semanas después del deceso, los Windsor se despiden de uno de sus miembros más queridos en la catedral de Westminster, en Londres, en el primer funeral católico de un miembro de la familia real en la historia británica moderna.
Antes de este momento, los restos mortales de la duquesa fueron trasladados este lunes 15 de septiembre desde su residencia hasta el lugar elegido para el último adiós. Poco más de tres kilómetros en los que el ataúd estuvo envuelto por un estandarte real —lo que significa que era esposa de un príncipe— y un gaitero de la Guardia Real de Dragones precedió al vehículo durante su recorrido. A su llegada a la catedral, la familia organizó una vigilia privada encabezada por el viudo. Fue la primera vez que se pudo ver al duque de Kent y a sus hijos después del fallecimiento. Hasta ahora, habían permanecido alejados del foco y haciendo frente al duelo en privado.














