La Filarmónica de Múnich dirigida por Lahav Shani no tocará este jueves 18 de septiembre en el Festival de Gante. En un nuevo capítulo de los boicots a artistas o deportistas vinculados a Israel, la dirección del Festival ha decidido definitivamente cancelar el concierto de la orquesta alemana porque la dirigía Shani, un israelí que ha abogado por la “reconciliación varias veces en el pasado” pero sobre el que ahora la ...
organización dice que “no puede aportar suficiente claridad sobre su actitud hacia el régimen genocida de Tel Aviv”. La decisión, que había sido adelantada el jueves, ha sido ratificada finalmente el lunes por la noche pese a las presiones que había provocado en el país. El propio primer ministro, Bart de Weber, del partido nacionalista de Flandes (N-VA), condenó “con firmeza la reciente cancelación de la Filarmónica de Múnich”, rechazando la decisión del Festival.
No es la primera vez que el asedio israelí irrumpe con fuerza en la política belga. En julio, dos militares belgas que acudieron como público a un festival de música tecno fueron arrestados y su caso se remitió al Tribunal Penal Internacional de La Haya. Bélgica es un país en el que, como España, el asedio israelí a la Franja moviliza a su opinión pública y sacude periódicamente el escenario político. A finales de agosto, por ejemplo, el Gobierno belga estuvo a punto de romperse porque una parte del ejecutivo exigía más dureza con Israel “por las violaciones de derechos humanos”, según explicó su ministro de Asuntos Exteriores, el centrista francófono Máxime Prévot. Al final, el primer ministro De Weber, un independentista flamenco de derechas, aliado en el Parlamento Europeo de la formación de Giorgia Meloni, Hermanos de Italia, aceptó reconocer el Estado palestino en la Asamblea General de la ONU.










