Cuando Eurovisión se celebró por primera vez, en Lugano (Suiza) en 1956, ya habían pasado ocho años desde que David Ben Gurión leyera en Tel Aviv la Declaración de Independencia de Israel. Las tensiones por su presencia en el festival se remontan a mucho antes de que la UER no expulsara al país en la edición de 2024 por su masacre en Gaza, al contrario de lo que había hecho poco antes con Rusia tras invadir Ucrania. Estas son algunas de las controversias previas que han llevado a España y a otros cuatro países a anunciar que no participarán en el festival en 2026 si Israel sigue haciéndolo.
Entre los conflictos más recientes se encuentra la incorporación frustrada de Líbano al festival, en la edición de 2005. A pesar de tener ya un candidato seleccionado y de haber confirmado su participación, la organizadora del festival, la Unión Europea de Radiodifusión (UER), advirtió al país que debía emitir la gala íntegra, incluyendo la actuación israelí. Al no poder garantizar esos términos, anunció su retirada de Eurovisión 2005. Pero tomó esta decisión meses después del plazo estimado, conllevó una sanción económica por parte de la UER y un veto del concurso de tres años, que finalmente se tradujo en que Líbano no haya vuelto a intentar hasta ahora formar parte del festival.
















