Los ecos de las protestas que precipitaron el final de la Vuelta ciclista a España, el creciente debate sobre la participación de Israel en Eurovisión y el reciente cambio de tono en la UE sobre la masacre en Gaza no llegaron este lunes a Jerusalén, donde se reunían los representantes de los dos países que más determinan la suerte de Oriente Próximo. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el responsable de la diplomacia de Estados Unidos, Marco Rubio, se esforzaron en entonar la misma melodía, pese a las advertencias en la víspera del presidente Donald Trump sobre el inédito (Israel nunca había bombardeado Qatar, el sexto territorio en apenas 72 horas), y aparentemente fallido, ataque contra líderes de Hamás en Doha el pasado martes. Trump venía de asegurar que Israel debe ser “muy, muy cuidadoso”, porque si bien “tiene que hacer algo sobre Hamás”, Qatar “ha sido un gran aliado” de Washington.

La pregunta evidente en la rueda de prensa era, por tanto, si Israel repetirá el bombardeo, teniendo en cuenta que muy probablemente no logró su objetivo. Hamás ya afirmó en su momento que el ataque mató a cinco de sus miembros, pero no a sus líderes, y el propio Netanyahu lo admitió implícitamente este lunes, al defender que “no fracasó” porque su “principal objetivo” no era tanto asesinar a los líderes políticos de Hamás como enviarles un mensaje central de que “no están a salvo en ningún lugar”. “Podéis huir, pero no escapar”, añadió. “Si los terroristas piensan que tienen inmunidad, lo harán de nuevo. Y si se les niega, se lo pensarán dos veces”, argumentó antes de recordar la famosa campaña del Mosad (los servicios secretos israelíes en el exterior) de asesinatos en distintas partes del mundo, desde París a Roma, pasando por Atenas, que llevó al cine Steven Spielberg. La entonces jefa de Gobierno, Golda Meir, la aprobó a raíz del asesinato de 11 atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972 por el grupo armado palestino Septiembre Negro. “Es lo que hicimos, uno tras otro […] Es el principio que establecimos, seguimos y no ha cambiado”. Los líderes de Hamás, precisó, serán atacados “allá donde estén”.