Trabajador incansable y deportista de fe, David Ferrer conocía perfectamente las ondulaciones que se encontraría al aceptar la capitanía del equipo de la Copa Davis. Partió su andadura hace dos años sin Carlos Alcaraz y, de nuevo, afronta otra cita decisiva sin el concurso del número uno del mundo, quien finalmente ha optado por descartar la eliminatoria que enfrentará a partir de este sábado a España y Dinamarca (12.30, Movistar+) debido al “cansancio”. Su progresión hacia la final del US Open hizo que el técnico se replantease de forma inmediata el escenario, aunque no contaba, seguramente, con otras dos bajas de peso y a última hora. Es decir, otra vez, a competir con lo puesto.

Sin la participación de Alejandro Davidovich ni la del doblista Marcel Granollers, este último campeón reciente en Nueva York, el cruce contra el conjunto nórdico se iguala y el suspense se acrecienta; esto es, el presumible desequilibrio pre-bajas ya no es tal. En juego, mucho: una plaza para la fase final de noviembre, que tendrá lugar (del 18 al 23) en la pista de Bolonia. Sin duda, otro mayúsculo reto para el capitán Ferrer, quien aun así se aferra al optimismo que desprendía como jugador: “Obviamente son bajas importantes, pero es algo que tenemos que aceptar y a partir de ahí, mirar al presente. Igualmente, creo que tenemos muy buen equipo para sacar la eliminatoria adelante”.