La forma en que llevamos las cejas puede transformar por completo el rostro y su expresión. En los años 90, la tendencia marcaba cejas finas, pero hoy en día han sido relegadas por unas gruesas y pobladas. Sin embargo, ya sea por depilaciones pasadas o simplemente por genética, no todas las personas tienen cejas naturalmente tupidas.

Para quienes tienen unas cejas poco pobladas, con huecos, desiguales o sin volumen, existen distintas soluciones. Si se busca un efecto tipo microblading fácil y rápido, un rotulador de cejas es una alternativa práctica. Pero si el objetivo es tratarlas en lugar de disimularlas, el aceite de ricino se presenta como un tratamiento prometedor.

Probablemente hayas oído hablar de él, y si no, es momento de descubrirlo. Con fama de ser un elixir poderoso e infalible, es muy usado en cosmética por su poder para hacer de todo.

Se trata de un aceite vegetal que se extrae de las semillas de la planta Ricinus communis. ¿Cuáles son los beneficios del aceite de ricino? Sus propiedades hidratantes, antiinflamatorias, antibacterianas y nutritivas.

Uno de sus usos más populares en cosmética es precisamente el tratamiento de las cejas. Este aceite de ricino 100% puro y prensado en frío fortalece los folículos pilosos desde la raíz, nutriéndolos desde la raíz. Esto ayuda a aumentar la densidad del vello, rellenar zonas con huecos, prevenir la caída y mantenerlas hidratadas. El resultado: cejas más gruesas, espesas y con un aspecto saludable.