Si la Unión Europea quiere ser estratégica, tal como se propone Ursula von der Leyen como presidenta de la Comisión, debe eliminar con urgencia el doble rasero que la conduce a tratar con benevolencia los crímenes de los aliados, como Israel, y con rigor los de los adversarios, como Rusia. Es una cuestión que no afecta sólo a la coherencia moral, sino que corroe la credibilidad y el prestigio europeos, y en consecuencia la solidez de sus alianzas....
O suscríbete para leer sin límites
Atañe a la seguridad, como se demuestra en la debilidad de los argumentos europeos en defensa de Ucrania y contra el expansionismo de Putin, que pueden ser rechazados por hipócritas por el llamado Sur Global. La impasibilidad de Bruselas ante la matanza de Gaza, como el estatus privilegiado de Israel como socio preferente de la UE, es una contradicción que solo favorece a Putin.
Durante el discurso sobre el estado de la Unión, la presidenta de la Comisión esbozó un giro trascendental respecto a las relaciones con Israel. No es todavía un gesto rotundo, sino una mera declaración de intenciones, que demanda rápidamente hechos concretos ante la limpieza étnica de Gaza y Cisjordania. Por primera vez, la UE se plantea la posibilidad de revisar las relaciones comerciales con Israel en función de los tratados y convenciones internacionales, de obligado cumplimiento según el Acuerdo de Asociación europeo. Exactamente lo mismo que sucede con cualquier otro país asociado.









