El Gobierno parece haber descartado la retirada de la ley de la reducción de la jornada laboral, que se vota este miércoles en el Congreso. En otras ocasiones, ante la certeza de una derrota, el Ejecutivo ha optado por una retirada en el último momento para esperar momentos más propicios. Pero todos los movimientos indican que esta vez ha decidido seguir adelante incluso después de que Junts haya confirmado que votará en contra, como adelantó EL PAÍS, en sus conversaciones del lunes con el equipo de Yolanda Díaz, vicep...
residenta segunda y principal artífice de la reforma, que fue su promesa estrella en las elecciones de 2023.
Los dos aliados de la coalición, Sumar y PSOE, se han puesto de acuerdo, con varias conversaciones al máximo nivel, para tratar de darle la vuelta políticamente a esta previsible derrota y volcar toda la presión sobre el grupo del no, previsiblemente PP, Vox y Junts, que van a tumbar la norma incluso antes de que empiece a tramitarse, en la llamada votación de totalidad.
En esa línea está hablando Díaz y este martes ha pasado a versión oficial del Gobierno al trasladarlo la portavoz, Pilar Alegría, del sector socialista del Ejecutivo. “Llega el momento de que cada partido se retrate, estamos hablando de mejorar las condiciones de 12 millones de trabajadores”, ha señalado Alegría. “Estamos trabajando para mejorar las condiciones de la clase trabajadora. Si no sale adelante, no es un punto final, es un punto y seguido. Esto es un proceso. Ya aprobamos con dificultades la reforma laboral, que ha logrado que uno de cada dos contratos sea indefinido. Los avances sociales nunca han sido fáciles. Nunca hemos contado con el apoyo del PP. Que cada grupo se retrate. Los trabajadores saben que este Gobierno está de su lado”, ha rematado.







