El presidente del Gobierno socialista, Pedro Sánchez, usó este lunes tres veces el término “genocidio” para describir la violencia con la que Israel está destruyendo Gaza: 63.000 muertos, 159.000 personas heridas, 250.000 en riesgo de desnutrición y casi 2 millones de desplazados, según los datos que manejó. “Un ataque que [...] la mayoría de expertos califican ya como un genocidio”, dijo en primer lugar, durante su comparecencia en el Palacio de la Moncloa, para luego usarlo ya sin la muleta de los expertos otras dos veces. Horas después, el alcalde de Madrid, José Luis Almeida (Partido Popular), declaró en un pleno del ayuntamiento de la capital que “no hay un genocidio en Gaza, porque genocidio fue el del pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial”. También en Madrid, no lejos de ambas sedes, pero en 1933, meses después de la llegada de Hitler al poder en Alemania, se discutió por primera vez en un congreso internacional sobre el problema de fondo que ese término acuñado por un jurista judío, Raphael Lemkin, fijaría diez años después. El genocidio como la destrucción de un grupo humano.
Más de noventa años después, el uso del término es controvertido no solo entre los dos grandes partidos, sino dentro del Gobierno, donde los miembros de Sumar —con la vicepresidenta Yolanda Díaz a la cabeza—lo han usado antes y más que sus colegas socialistas, e incluso la ministra de Defensa, Margarita Robles, el primer miembro socialista del Gobierno en usarlo, en mayo de 2024, lo ha evitado muchas otras veces, como el pasado 31 de julio.








