Un somormujo en el término municipal de Aznalcázar (Sevilla), una garza real y un pato colorado en el paraje de Caño Cardales en Hinojos, y un ánade friso en una de las lagunas de esa misma localidad onubense, todos positivos en el serotipo H5N1, más conocido como gripe aviar, han obligado a la Junta de Andalucía a activar el nivel dos del protocolo de prevención ante el riesgo de esta infección en el Espacio Natural de Doñana. Esta decisión, según ha explicado la consejera de Medio Ambiente, Catalina García, permitirá “incrementar las medidas de vigilancia y control” en un espacio altamente transitado por aves.
Este protocolo se aplica en aves vivas o muertas procedentes de las provincias con focos declarados ―tres en la actualidad, el de Aznalcázar y los dos de Hinojos, ambos dentro del parque natural de Doñana―. Además de activar medidas preventivas para evitar riesgos, también contempla la retirada de aves muertas y el tratamiento de sus restos, con la habilitación de puntos de almacenamiento temporal bajo estrictas medidas de bioseguridad hasta que sean recogidas por empresas autorizadas.
En el caso de los ejemplares enfermos, se distingue entre especies amenazadas y no amenazadas. Las primeras se trasladan a los centros de recuperación de especies amenazadas y a las segundas se le aplican medidas de control sanitario. “Se garantiza una respuesta rápida y eficaz, asegurando tanto la conservación de las especies más vulnerables como la protección de la salud pública y el ecosistema”, ha señalado la consejera.






