La persecución del Kremlin no acaba en el exilio. El opositor Ilia Yashin, una de las principales caras en el exilio tras ser expulsado del país en un canje de presos políticos por espías rusos en 2024, se ha encontrado una sorpresa al revisar los documentos de un nuevo juicio abierto en su contra en los tribunales del Kremlin. Un certificado del Ministerio del Interior ruso que lo declara apátrida y le prohíbe volver a su tierra. “En otras palabras, se me ha privado de la ciudadanía rusa”, ha denunciado el disidente este lunes a través de sus redes sociales.

Yashin se enfrenta a un nuevo caso penal por negarse a admitir su designación como “agente extranjero” por el Kremlin. Esta etiqueta implica su proscripción total de la vida pública en Rusia, incluida su postulación a cualquier elección. Antes, en 2022, el opositor fue condenado a ocho años y medio de prisión por rebatir la versión oficial de la masacre de la ciudad ucrania de Bucha y argumentar, con las imágenes del lugar, que fue perpetrada por las fuerzas armadas rusas. Además, el disidente ha visto morir a dos amigos de la oposición, Borís Nemtsov y Alexéi Navalni, y sus padres, que siguen en Rusia, han sido objeto de registros en sus hogares y presiones por las fuerzas de seguridad.