Sepúlveda, en Segovia, no da al mar, aunque las barquitas de sus calles lleven a engaño. Tampoco tuvo nunca una muralla de piedra con pinchos y cabezas en picas. Al menos hasta que Hollywood llegó a sus cuestas para convertirlas en un pueblo gallego, sede principal del rodaje de 10 meses de la tercera temporada de The Walking Dead: Daryl Dixon, que recorrió hasta el pasado febrero la geografía española. Con este pueblo de menos de 1.000 habitantes colonizado, y antes de que volvieran para grabar la última temporada ahora en marcha, algún vecino incluso pedía que dejaran el nuevo portón de cartón piedra. Al fin y al cabo, daba tanto el pego que parecía haber estado ahí siempre.

Tras dos años en Francia, la huida hacia delante de Daryl (Norman Reedus) y Carol (Melissa McBride) por una Europa asediada de zombis les hace desembarcar en España. Pero no es una localización de paso, ni una anécdota, sino que el país está muy presente en las nuevas tramas y escenarios, a los que EL PAÍS acudió en noviembre de 2024 invitado por la productora AMC.

“Es un gusto que se deje espacio para hablar español en una serie estadounidense”, exclama el director Paco Cabezas (que viene de rodar Miércoles o The Umbrella Academy, en inglés) después de grabar un diálogo con Eduardo Noriega en un huerto muy bien nutrido para la ocasión, con acelgas, calabacines y remolachas reales y un hórreo gallego incluido. Da el pego, como se podrá ver a partir de este lunes en AMC+. En la serie también se oye catalán, y expresiones tan autóctonas como “estás como una regadera” son parte del guion. “Al principio me parecía un popurrí con tantas cosas españolas en página, pero escucharon nuestras propuestas. Yo le hablé de la culpa y de cómo es un elemento muy importante en España, cultural y católico. Y lo incluimos en la trama”, contaba Noriega el pasado jueves antes de estrenar la serie en Madrid.