A las 19.55 de una gélida noche de Buenos Aires, Lionel Messi salió al campo de juego del estadio Monumental y miró a las tribunas llenas con una carga sentimental que nunca se la había advertido en los movimientos precompetitivos a un partido. Faltaban 35 minutos para que comenzara el encuentro contra Venezuela, por la anteúltima fecha de las Eliminatorias al Mundial 2026, y el astro ya tenía los ojos cargados, húmedos, como de quien contiene las lágrimas.

Con la piel gruesa de mil batallas, pero el corazón sensible ante una noche que en la semana previa ya había calificado de “especial”, Messi luego se regalaría dos goles y un triunfo para darle aún más emoción a su despedida del público argentino, al menos de un partido oficial. El 10 se prepara para jugar el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá pero, con el fin de las Eliminatorias —que para Argentina terminarán el martes ante Ecuador, en Guayaquil—, ya no tendrá más funciones en su país, salvo algún partido amistoso, posiblemente de despedida después de la Copa del Mundo 2026.

Aun antes del triunfo 3-0 ante Venezuela (el otro gol lo convirtió Lautaro Martínez), la actual selección campeona del mundo y bicampeona de América ya estaba clasificada desde hacía varias fechas al Mundial 2026, junto a Ecuador y Brasil. En la noche del martes, además, sellaron sus boletos otras tres selecciones: Colombia, que goleó 3-0 a Bolivia; Uruguay, que derrotó también 3-0 a Perú; y Paraguay, que empató 0-0 con Ecuador. La plaza sudamericana para el repechaje se definirá en la última fecha, el próximo martes, entre Venezuela (18 puntos, recibirá a Colombia) y Bolivia (17 puntos, será local ante Brasil). Perú y Chile —que esta noche perdió 3-0 con Brasil— ya quedaron afuera.