Las dos veterinarias no saben muy bien qué hacer. Por supuesto que pueden curar a un perro, o un caballo. Pero un caso así nunca se les había presentado. Suelen cuidar a mascotas, jamás habían lidiado con un animal tan salvaje. Así que en el documental The Tale of Silyan, de Tamara Kotevska, presentado fuera de concurso en el festival de Venecia, se entregan a intentonas erráticas. Primero, buscan respuestas en vídeos de internet. Luego, se aferran a una ocurrencia: le sirven c...

omida para gatos. Acaba, cómo no, escupida. Finalmente, se les agotan las opciones. No tienen respuestas para el buen hombre que vino a pedir ayuda. Al revés, le despiden con una pregunta:

―¿Te llevarás a la cigüeña a casa?

Qué remedio. Nikola se ha quedado sin nadie más. Su familia se ha marchado a Alemania, en busca de las oportunidades que no encuentra en Macedonia del Norte. La cigüeña también está sola: con un ala rota, ya no puede reunirse con la bandada. Al menos se tienen el uno a la otra. El hombre caza varios animales, hasta dar con el manjar favorito de su invitada: ranas. Incluso se adormecen juntos en el sofá, ella con la cabeza en el hombro de él, en uno de los momentos más asombrosos del documental. Básicamente, se hacen compañeros de piso. Y, poco a poco, amigos.