A Bobo Jian, de 38 años, se le conoce más en Italia por la sorprendente fuga que protagonizó el pasado julio, que por su destacado papel en el tráfico de drogas sintéticas en la Toscana y Milán. Jian, arrestado junto a su esposa el pasado 10 de julio en Italia, logró quitarse las esposas sin que sepa todavía muy bien cómo y salir caminando tranquilamente de la comisaría de la ciudad toscana de Prato (193.000 habitantes), conocida por ser la joya de la corona del textil italiano y con una fuerte presencia de la comunidad china. Su huida terminó el pasado lunes, después de 53 días en los que pasó por Francia, Bélgica y España. Fue detenido por el Grupo de Fugitivos de la Policía Nacional en el barrio barcelonés de Sants. La justicia italiana le reclama por una serie de delitos que supondrán penas de hasta 28 años de prisión como tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas, resistencia o atentado a la autoridad.

El rastreo de los registros telefónicos de Jian ha sido crucial para seguir sus aventuras como fugitivo en Europa, según la agencia italiana Ansa. El fiscal jefe de Prato, Luca Tescaroli ―con una larga y reconocida carrera contra la mafia— le ha definido como una persona con “un fuerte perfil criminal” y “figura clave para los delincuentes chinos en Prato y Milán”. Se le relaciona con el tráfico de drogas, pero también con la falsificación de documentos.